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Mercancías para soñar son las que tú portas en el ancho fondo de tu equilibrio roto. ¿Arriba o abajo? ¿Delante o detrás? Punto en el recuerdo ciego, de aquel loco pensamiento que llevabas suelto entre neuronas blancas. Centro en la esfera recta de aquellos lazos sin motivo que te obligaban a ser nacido sin saber apenas respirar. Sin embargo: mira mi ancla de viejo olvidado ahora que todo ha pasado, que sin saber del todo vivir aún soy capaz de compartir. Ganchos me arrastran el ombligo al mar. Tormentas, vientos, pareceres, criterios, esperanzas y delirios, la vida y la muerte. Suelta amarras y déjame flotar... Arriba, abajo, adelante, atrás... Vivir o soñar... No pensarás que lo sabes, ¿verdad?
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