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Ahora que están partidos los sonidos de mi gaita, es momento ¡lo juro!, de componerlos. Ahora que suben cansados los astados de mi prado, es momento ¡lo juro!, de revenderlos. Ahora que vienen contentos los lejanos olvidados, es momento, ¡lo juro!, de recibirlos. Ahora que siente Galicia los calvarios ya pasados, es momento, ¡lo juro!, de recordarlos. Ahora que tenemos las orillas ennegrecidas, es momento ¡lo juro!, de maldecirlos. Así escribía contento un paisano estudiado, ¡el único paisano estudiado del momento!
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