En una caja rosa, había una llave sensible que tú, que tú bien querías. En una caja negra, existía un deseo escondido que tú, que tú no sabías. En una caja verde, tenía el corazón un secreto que tú, que tú compartías. En una caja gris, nacía un beso prohibido que tú, que tú me pedías. En una caja amarilla, quedaba ¡ya muerto! el tesoro que tú, que tú me ofrecías.
Esta web no se hace responsable de los comentarios escritos por los usuarios. El usuario es responsable y titular de las opiniones vertidas. Si encuentra algún contenido erróneo u ofensivo, por favor, comuníquenoslo mediante el formulario de contacto para que podamos subsanarlo.