Pan
Yo estuve y verán... Hacían pan churruscante en la boca bien caliente del fogón. Antes una mujer de brazos y senos sólo senos y brazos saya corselete coqueta, lo amasó. Harina gris en sus manos a pasta gris se llegó. La artesa nevada.
Invitación
Un extranjero conocido cuando vino me pagó la deuda que tenía clamando, clamando a voz en grito. ¡Mira, mi amigo! Clamaba cuando vino: La mente es muy rara desconocida, te has de informar bebiendo cuando necesites beber... ¡Escucha, mi amigo! Clamaba cuando vino: Si al beber, borracho, no encuentras quién contigo beba y se emborrache, apunta mi amigo: ¡Has fracasado! ¡Obedece, mi amigo! Clamaba cuando vino: La cuerda o el tiro el mar el veneno o la sangre. Lo que quieras, mi amigo. ¡Como yo, mi amigo! Clamaba cuando vino: ¡TERMINA!
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Sensación
Ayer, contento vi. a mi jumento rebrincar. Dentro del estuche fijado abotonado el jumento encendido juraba y buscaba buscaba y sangraba rojeando el estuche fijado abotonado.
Tenía razones el brutal jumento razones halladas aún dentro de su escondite abyecto. De lejos y cerca traídas certeras imágenes placenteras rodeaban su oscuro silencio.
Hoy
Hoy encerrado en el círculo mágico del alquimista, ardo de deseo y cielo. Hoy estando contigo ardo y enciendo el ayer. ¿Qué ayer es el nuestro? que no tenemos ni hoy...
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Pregunta
¿Para qué me quieres en casa? Parece sincero el grito que escuché. Veinte años iguales... ¡Para que me quieres en casa! Ponferrada, de noche
Contabilidad
Cincos, números fríos varios lejos carnada y mesnada. Cincos, amenazas de la vida sumas restas locuras en los libros. Cincos, pasado presente y nada. Presentes en el día y en la vida. Sombras miedo resto pena... ¡Cincos presentes! ¡Cincos!
Sumas
Dos y dos ¡cuatro! Ochos tumbados ¡infinito! No sé contar hasta tanto. Ellos me piden que escuche.
Son los que salen de noche a glorificar paredes con caras retocadas y frases poderosas. Son los que se apuntan a todas, con permiso del silencio, y en busca de su sustento.
¡Que me dejen seguir contando! Voto a ciegas, eso si tengo permitido. Hay que seguir y al hablar decir: dos y dos cuatro, seis y seis doce.