Abro el Lucas y un número, entre todos el 12. Es el azar y me gusta. Un concepto que empieza con poco y termina con el doble. Una cifra con las que se cierran los años viejos y los nuevos, y con la que se cuentan por docenas los huevos.
Y leo, en el borde propicio de una tarde aburrida...
De lo que se dicen los amigos entre ellos me entero cuando hablan de los fariseos y de los que gozan con la tenaz hipocresía mientras otros hacen cosa suya la apostasía.
Y eso, en el borde propicio de una tarde aburrida...
Luego me repican que no debes hablar en una habitación oscura, pues resulta tan igual como descubrir tus ideas en un palacio de cristal, pues todos se han de enterar, tanto de un mentira sonora, como de un ruboroso y desnudo pecho, pues de ambos sacarán provecho.
Y seguía, en el borde propicio de una tarde aburrida...
El huevo, dijeron, y la gallina, y el principio y lo que tendría que ser. Una creación perdida en un mundo sin vida, que el soplo venturoso de un día vendría a dar la razón de existir a criaturas a miles. ¡Génesis, siete días!... Llegaba tan solo mi ser a saber... sin poder entender.
Y quería, en el borde propicio de una tarde aburrida...
¡Pentateuco, leía...! Sudaba a entender el libro cansino que entre manos tenía. ¡Amor! ¡Un soplo al oído, un aire fresquito que ahoga! Y la leyenda contada por cuatro de un dios que todo lo hacía...
Y todo, en el borde propicio de una tarde aburrida...
Esta web no se hace responsable de los comentarios escritos por los usuarios. El usuario es responsable y titular de las opiniones vertidas. Si encuentra algún contenido erróneo u ofensivo, por favor, comuníquenoslo mediante el formulario de contacto para que podamos subsanarlo.
me gusta tu concepto de biblia
Me gusta el aire de intrascendencia que le dá gorrocha a la lectura de los evangelios. Ojalá todo el mundo fuera así.